¡Fuera brassieres!

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¡Fuera brassieres!¡Quién nos lo iba a decir! Satanizadas por la sociedad conservadora, las mujeres de la década de los 60, y del “flower power“, que decidieron tirar su brassiere -para beneplácito de los hombres-, se liberaron también de las probabilidades de contraer cáncer de mama.

Intentar vernos día y noche como un ángel, al estilo de Victoria’s Secret, tiene su costo. Y muy alto. “¿Cómo pueden usar esa cosa tan apretada?“, se preguntan algunos hombres, al ver esta prenda que parece diseñada en el medioevo y que, con sus resortes y tirantes, deja marcas rojas en los hombros y espalda de su mujer. Y lo único que nosotras tenemos como respuesta es: “Te acostumbras” (¡¿?!). Además, como la industria indica, más del 80 por ciento de las usuarias compran la talla equivocada, lo cual las perjudica aún más.

Así como vendarles los pies a las mujeres orientales al entrar en la pubertad les provoca serios daños, nuestra cultura occidental nos enseña que cuando una niña se hace mujer, se le compra un brassiere. Ignoramos por completo que “al apretar la zona con esta prenda restringimos el paso de oxígeno y nutrientes a las células e impedimos el libre desecho de toxinas vía el sistema linfático. Y después de 15, 20 o 30 años en que esta área está comprimida, puede desarrollarse un cáncer de seno”, afirma el investigador médico Sydney Singer, primero en investigar el tema en 1990 y autor de “Dressed to Kill: The Link Between Breast Cancer and Bras”.

Sydney investigó a 4 mil 700 mujeres estadounidenses, después de que su mujer se descubrió un tumor en el seno que desapareció al dejar el brassiere por dos meses. En este lapso, ella se dedicó a masajear diario sus senos, hacer ejercicio, tomar sólo agua, suplementos de hierbas, vitaminas y minerales. Desde que Singer confrontó a la millonaria industria de la prenda femenina, numerosos estudios de los doctores más respetados del mundo comenzaron a difundirse, en especial uno de la Universidad de Harvard, en 1991, que concluyó que las mujeres que usan brassiere aumentan su incidencia de cáncer en un 63 por ciento.

“Los senos tienen un delicado sistema linfático que se encarga de drenar las toxinas y otras substancias fuera de los mismos”, dice el Dr. Uzzi Reiss, en su libro “The Natural Superwoman”.

“Este mecanismo de desintoxicación, formado por canales y nódulos, comienza en el pezón y se expande hacia la periferia de la mama para darle salida a la altura de las axilas. Normalmente el fluido linfático limpia el material de desperdicio y toxinas del pecho, pero un brassiere apretado -en especial los ‘push-ups’ con varilla- inhibe esta acción, por lo que las toxinas pueden acumularse en el seno y ayudar a que el cáncer se desarrolle”.

Un doctor, por medio del calor en una termografía de senos, puede detectar una zona con tendencia a ser precancerosa o cancerosa. Los estudios demuestran que, inmediatamente después de que una mujer se quita el brassiere, el seno entero se muestra caliente.

Recomendaciones

· No dormir con brassiere.
· Evitar los de varilla, los “push-up”s y los de deporte.
· Escoge los suaves, de algodón, y asegúrate de poder meter dos dedos entre el tirante, el resorte y la piel.
· Úsalo lo menos posible. Quítatelo en cuanto puedas y masajea tus senos todos los días.
· Recuerda que cada sutil movimiento al caminar o movernos masajea el seno, aumenta el flujo de la linfa y limpia las toxinas.
· Los fines de semana, libérate de esta prenda, camina y siéntate derecha para fortalecer el músculo que sostiene al seno, siéntete sexie y únete al movimiento que se esta dando en el mundo entero de ¡fuera brassieres!

Fuente: Gaby Vargas

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