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Para disciplinar a los hijos

Los padres suelen tener una costumbre para disciplinar a los hijos. ¿Cómo lo haces tú? ¿Negocias con ellos? ¿Educas con amenazas? ¿Te desesperas porque tu hijo no presta atención?

Los padres suelen tener una costumbre para disciplinar a los hijos. ¿Cómo lo haces tú? ¿Negocias con ellos? ¿Educas con amenazas? ¿Te desesperas porque tu hijo no presta atención?

Criar a los hijos no es tarea sencilla, pero puedes aprender estrategias prácticas que te permitan educarlos de forma positiva y eficaz.

Es importante conocer a los hijos, saber cómo actúan, qué les molesta y qué les calma, para lograr encontrar la mejor manera de actuar ante un comportamiento inadecuado.

“Tengo que hacerle saber a mi hijo que cualquier conducta tiene una consecuencia. Tenemos que dejar de decir a los niños ‘te voy a castigar o te voy a dar un premio’. No. El mundo es de consecuencias negativas o positivas, dependiendo tu comportamiento“.

En ese sentido, se recomienda no utilizar el término “castigo” cuando se discipline a un menor, sino “consecuencia”.

Subraya que, antes de acercarse a regañar a los niños con gritos, se debe explorar qué está pasando, preguntar, escuchar la versión de todas las partes involucradas, sobre todo si se tiene más de un hijo, y establecer una consecuencia razonable, la cual debe incluir siempre una enseñanza.

Las consecuencias deben ser inmediatas, acordes al comportamiento y realistas, para que generen impacto y aprendizaje.

“Si le digo, porque llegó tarde de la escuela, ‘no vas a salir todo el verano’. ¿Estoy siendo realista? Por supuesto que no porque, entonces, ¿yo tampoco voy a salir? O: ‘no ves la tele en un mes’. ¿Nadie la va a ver?”.

Se aconseja acercarse a los hijos con tranquilidad, describir el comportamiento que están realizando, explicar por qué recibirán una consecuencia por ello, detallar en qué consistirá y señalar qué es lo que pueden hacer la próxima vez que se encuentren en esa situación.

Después, es importante pedir a los hijos que repitan la enseñanza al preguntarles: “¿qué harán la próxima vez?”. Se asegura que esto es más efectivo que las nalgadas, pues con ellas sólo se crea rencor, frustración y enojo en el niño por no poder defenderse.

Además, nombrar el comportamiento de su hijo ayudará a que él mismo identifique qué estuvo incorrecto y no lo repita.

Otro aspecto importante es cumplir las consecuencias, ya que algunos padres se arrepientan, refiere, pero sólo así el niño tendrá un verdadero aprendizaje.

La psicoterapeuta apunta que conocer a los hijos, involucrarse en sus actividades y pasar tiempo de calidad con ellos abonará para crear canales de comunicación, los cuales facilitarán hablar en situaciones difíciles. Fuente: Mariana Santamaría

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