Mente Saludable

Triatleta triunfa gracias a la espiritualidad

Ya sea que compitamos o no, todos podemos participar de un “triatlón espiritual” y sentir la paz, la alegría y el poder.

En los más de 80 triatlones que tendrán lugar este año en Illinois (EE.UU), personas de todas las edades se exigirán física y mentalmente al correr, montar en bicicleta y nadar a la par de sus competidores. Y un número cada vez mayor de competidores pondrá también en práctica su espiritualidad en estas competencias.

Uno de ellos es Patrick McCreary, residente de Alton, quien acaba de completar su 189a carrera en 28 años. Sus entrenamientos no se tratan sólo de ejercicio físico, también son un momento de oración.

“Aunque entreno durante todo el año y participo de entre 6 y 12 carreras por temporada, es mi relación con Dios lo que me vuelve más fuerte. Pensar en versos de la Biblia es parte de mi entrenamiento”.

McCreary se enfoca en tres aspectos espirituales al entrenar y al competir – paz, dicha y poder. “No conozco a nadie que no busque estas cualidades en su vida”, me comentó. Podríamos decir que esos tres elementos de espiritualidad son un “triatlón espiritual”.

McCreary profundizó aún más acerca de los beneficios de conectarse con la paz divina, la alegría y el poder, y cómo eso mejora la forma en que experimenta las competencias.

Paz. McCreary dijo que nota que al expresar amor y bondad en estas carreras, experimenta paz y no una competitividad estresante. “Los triatlones generan una gran comunidad, porque cuando realmente lo piensas, todos tenemos una misma meta: terminar la carrera de forma exitosa, y hay principios de espiritualidad para ayudarnos”. Para él, estos principios incluyen a la paz interior. Él reconoce que esto es resultado de expresar amor.

Alegría. Patrick descubrió que correr “con Dios” es un antídoto para toda la tensión o todas las autocríticas despiadadas que pueda sufrir. Cuando es humilde al competir, al tiempo que expresa gratitud por los voluntarios y perdona todos los errores con los que se encuentre, halla felicidad y satisfacción en el recorrido.

“Existe una gran alegría en cada carrera”, declara. “Amo montar en bicicleta, nadar y correr, al igual que la gente que lo hace conmigo. Cumplir nuestras metas nos genera un sentimiento maravilloso”.

Poder. La fatiga y la presión pueden hacer desmoronar a cualquier corredor. McCreary habló acerca de uno de sus versos preferidos de la Biblia, uno que lo ayuda a mantener su fuerza y su resistencia. Ora así: “Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; […] correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán”. “Ya que comprendo que mi inteligencia y mi fuerza provienen de Dios, mis habilidades físicas y mentales se ven mejoradas. Soy capaz de logros mayores”.

Por ejemplo, hace unos años McCreary estaba compitiendo en el Triatlón Mundial ITU en Honolulu, Hawaii, cuando un auto se introdujo en el trayecto que seguían los competidores.

El auto chocó contra Patrick, por lo que debieron trasladarlo en camilla al hospital. La sala de emergencias estaba repleta de gente, entonces mientras esperaba, oró para percibir la presencia del Amor divino, que puede prevalecer sobre todas las lesiones.

Luego de examinarlo, los médicos determinaron que aunque tenía hematomas extensos, nada estaba roto o dislocado, y fue dado de alta.

Pero durante los meses siguientes el dolor con frecuencia le impedía moverse con comodidad y tenía problemas para dormir. McCreary decidió que si bien mover su cuerpo hacia adelante no era fácil, sí podía llevar sus pensamientos hacia adelante – alejarse de los pensamientos acerca del accidente y acercarse hacia el perdón al conductor. Sus oraciones incluían estas palabras de un poema escrito por Mary Baker Eddy: “Gentil presencia, gozo, paz, poder; divina Vida, Tuyo todo es”. Patrick se dio cuenta de que la “gentil presencia” divina lo podía ayudar a hallar la gentil presencia del gozo, de la paz y del poder para moverse libremente y dormir en paz, y así fue.

Unos años más tarde, compitió en el Triatlón Mundial ITU en Beijing, China, y alcanzó el segundo puesto mundial. Patrick concluyó diciendo: “El poder del Espíritu es capaz de renovar y restaurar nuestra salud y capacidades”.

Ya sea que compitamos o no, todos podemos participar de un “triatlón espiritual” y sentir la paz, la alegría y el poder – los cuales vencen al estrés, la competitividad y la fatiga, y de ese modo borran los límites en todos los ámbitos de nuestra vida.

Fuente: Thomas Mitchinson

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