La fruta deshidratada es una opción, pero no abuses

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Si quieres variar las colaciones elaboradas con verduras o frutas frescas, puedes optar por la fruta deshidratada, siempre y cuando lo hagas de forma quincenal o mensual.

Es una opción de vez en cuando. Es un antojo. No se puede usar de forma común, no es lo más favorable porque cuando las frutas se deshidratan tienen mayor cantidad de azúcar, en comparación con las naturales.

Ante la epidemia de obesidad y diabetes, los expertos consideran indispensable no echar en saco roto esta recomendación.

Algunas opciones son la manzana deshidratada, la cual, como postre, lunch o bocadillo, aporta sólo 140 calorías por cada 40 gramos. Mientras que una porción de 30 gramos de los famosos plátanos deshidratados, ya sea en su versión natural o aderezados con chile, aporta 130 calorías.

Si se consumen con moderación y se mastica a conciencia, las frutas deshidratadas son benéficas para personas con sobrepeso porque dan sensación de saciedad.

Sin embargo, se aclara que, durante el proceso de deshidratación, las frutas pierden vitaminas; otra razón para preferir las frutas frescas.

Lo ideal para son las verduras frescas, como jícamas, zanahorias y pepino, porque contienen aún menos azúcares que las frutas.

Otra ventaja de comer estos alimentos en forma natural, como la manzana, es que la cáscara aporta fibra.

Se subraya que tener dos bocadillos al día, antes de la comida y antes de la cena, son fundamentales para acelerar el metabolismo y para producir saciedad. Sirve para que en los tres tiempos de comidas principales, desayuno, comida y cena, no se coman grandes porciones que conduzcan a sobrepeso y obesidad.

Fuente: Yuritzi Luna

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