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Seamos funcionales ante el regreso a clases

El regreso a clases encuentra a docentes, por una parte, felices de volver a las aulas y recuperar esos espacios que se perdieron por la pandemia, pero también con ansiedad tras más de un año en confinamiento.

Especialistas dicen a los maestros que es normal sentir ansiedad y preocupación por el regreso a clases, así como pensar que no estamos listos, por lo que es indispensable abordar el tema de la salud mental, pensar en el autocuidado, evaluar cómo estamos, cómo nos sentimos y qué podemos hacer.

Se recomienda validar emociones como la ansiedad que puede provocar el hecho de estar en lugares cerrados con varias personas. A este escenario cotidiano ahora se suma el tener que dar clases.

Se sugiere pensar en las cosas que nos hacen sentir tranquilos y sobre los esquemas que nos permiten estar bien. Por ejemplo, ver qué plantea mi lugar de trabajo para la seguridad de todas y todos, ver qué funciona y qué se puede hacer por uno mismo. Quizá, mantener la puerta abierta como una medida.

Se señala que al inicio será difícil, ya que todos necesitaremos acoplarnos a lo que hacíamos antes, pero con un nuevo enfoque.

Hay que recordar que cuando inició la pandemia nos tomó tiempo acostumbrarnos a una nueva forma de convivir, fue un shock que provocó mucha angustia, depresión o insomnio, pero todos nos acoplamos a este esquema de vida, y ahora tenemos que acoplarnos al regreso.

Sobre las personas que no se sienten preparadas para regresar, que dicen que se volvieron ermitaños y que han olvidado cómo salir diario a trabajar, se advierte que es importante estar conscientes de que esto es normal y esperado en una situación como la que estamos viviendo.

Asimismo, se señala que las y los docentes tienen que estar bien para poder apoyar a los estudiantes.

Para desempeñar nuestra función necesitamos evaluar cómo estamos internamente, pedir ayuda, validar nuestras emociones, tener espacios para buscarnos a nosotros mismos y ponerle nombre a lo que uno necesita.

Añade que la realidad nos pide ser funcionales y que nos acoplemos rápido a este nuevo esquema. Hay quienes el hecho de estar vacunados les tranquiliza muchísimo, pero otras personas tienen muchas dudas aún con la vacunación. Esto indica que hay distintos niveles de preocupación y todos son válidos.

Ante una posible crisis, es importante pensar en que es posible interrumpir la clase y pedir al alumnado unos minutos, salir del salón, respirar profundo, caminar un poco por el pasillo y después retomar.

Hay que tratar de tranquilizarnos y ya más tarde, fuera de la clase, pensar qué podemos hacer para prevenir una futura crisis.

Fuente: Cristina Curiel

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