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Fenilalanina

Fenilalanina
La fenilalanina es un aminoácido esencial, lo que significa que el organismo necesita ingerirlo a través de los alimentos porque no es capaz de producirlo por sí mismo.

Este aminoácido es precursor de otro aminoácido, la tirosina, es decir, la fenilalanina se transforma en tirosina mediante una reacción en la que es imprescindible la enzima fenilalanina hidroxilasa. Por otra vía metabólica la fenilalanina se puede convertir en feniletilamina, una sustancia que se encuentra en el cerebro y que mejora el estado de ánimo. ¿Cuáles son sus funciones?

La fenilalanina tiene la capacidad de bloquear la acción de ciertas enzimas encargadas de degradar unas hormonas que actúan como analgésicos. La fenilalanina es efectiva como tratamiento para el dolor de espalda, dolores menstruales, musculares, artritis reumatoide, osteoartritis o migrañas.

La fenilcetonuria

Una enfermedad que está relacionada con el exceso de este aminoácido es la fenilcetonuria. Se trata de una enfermedad congénita debida a la ausencia o inactividad de la enzima llamada fenilalanina hidroxilasa. En este caso la fenilalanina no se transforma en tirosina y se acumula en la sangre y en los tejidos del organismo afectando gravemente al sistema nervioso central, especialmente durante la infancia. El exceso de este aminoácido se transforma en fenilpiruvato, una sustancia tóxica que se excreta por la orina.

Si la enfermedad se diagnostica en recién nacidos y el bebé recibe el tratamiento adecuado, puede tener un crecimiento y un desarrollo normal. Si no se proporciona el tratamiento adecuado y a tiempo el bebé puede sufrir daños cerebrales y retraso mental. El tratamiento dietético para la fenilcetonuria consiste en reducir la ingesta de fenilalanina y aumentar el de tirosina. Esta situación necesita un tratamiento tan específico que las familias en las que existe un caso de fenilcetonuria requieren el asesoramiento continuado de profesionales para reunir una información muy precisa.

Contraindicaciones

El consumo de fenilalanina no se recomienda a pacientes con fenilcetonuria porque al carecer de la enzima que transforma este aminoácido en tirosina, la fenilalanina se acumula en el organismo. En mujeres embarazadas es preciso controlar las cantidades de fenilalanina en caso de que sean excesivas. Los niveles elevados de fenilalanina en la sangre materna durante el embarazo son nocivos para el feto. Puede producir en el bebé problemas cardíacos, retraso en el crecimiento, microcefalia y retraso mental. Más adelante se indican las fuentes alimentarias de fenilalanina.

Cantidad recomendada

Lactantes de 0 a 5 meses 47-900 mg/Kg de peso y de 6 a 12 meses 25-470 mg/Kg de peso.
En niños de 1 a 10 años los requerimientos aumentan a 200-500 mg/día.

El consumo de grandes dosis de fenilalanina puede provocar desde cambios de humor, hasta dolor de cabeza y crisis convulsivas.

¿Dónde se encuentra?

Las fuentes más importantes de fenilalanina son los alimentos ricos en proteínas, como la carne, el pescado, los huevos y los productos lácteos. Cantidades inferiores de fenilanina contienen los vegetales como las frutas, verduras y cereales. La fenilalanina también está presente en el aspartame, un edulcorante artificial que se encuentra en alimentos dietéticos y es muy habitual en las bebidas refrescantes. Muchos chicles y caramelos sin azúcar también contiene aspartame por lo que las personas con fenilcetonuria han de leer las etiquetas de los productos.

Los productos que contienen fenilalanina en su composición deben indicar en la etiqueta del producto la presencia de esta sustancia. En el caso de alimentos a granel se ha de tener especial cuidado y antes de consumirlos es necesario solicitar la información al fabricante.
La dieta de personas con fenilcetonuria consiste más bien en una dieta vegetariana, ya que son los alimentos de origen animal los que tienen un mayor contenido en fenilalanina. Las frutas y verduras contienen una media de 15 miligramos de este aminoácido por cada 100 gramos, mientras que los alimentos de origen animal contienen una cantidad superior a 160 miligramos, como es el caso de la leche entera.

Fuente: Consumer.es

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