Procura el desarrollo físico, intelectual, social y emocional de tus hijos

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

El desarrollo físico, intelectual, social y emocional de los niños se crea en gran medida en sus primeros años, por lo que una correcta estimulación a sus sentidos puede convertirse en una tarea diaria para los papás.

El desarrollo es la capacidad que tiene el ser humano para incrementar habilidades cognitivas y de maduración.

Cuando los niños son pequeños tenemos que ver ciertas áreas de oportunidad para poderlas desarrollar. Si les enseñamos a escuchar, trabajamos con ellos la audición, trabajamos lo visual, los niños empiezan a adquirir el conocimiento que necesitan para aprender a comunicarse y adaptarse.

El desarrollo infantil se divide en cognitivo, social y físico, y se trabajan en diferentes formas dependiendo de la edad.

El cognitivo desarrolla las habilidades intelectuales. El desarrollo social es como la inteligencia emocional que empezamos a trabajarlo desde que son pequeñitos; hay que empezar a estimularlos en el tiempo que compartamos con nuestros hijos. Para el desarrollo físico se hacen ejercicios específicos según la edad.

De recién nacidos y hasta los 3 meses, hay que ejercitarlos en la movilidad de piernas y brazos. Después de los 6 meses se les puede preparar para que estén en el andador y a reconocer los sonidos.

Cuando los niños están en maternal, ya tienen un desarrollo en su personalidad, motricidad y desarrollo interpersonal. A partir de los 3 años ya han adquirido lenguaje porque han socializado.

Cuando no interactúan con otros niños, vemos que, además de dificultades para socializar, las tienen para hablar porque los adultos tendemos a adivinar lo que quieren decirnos y el desarrollo del lenguaje se atrasa.

Problemas para el desarrollo de tus hijos

Sedentarismo. Tener a los niños en un solo lugar atrasa sus habilidades de reacción. Llévelos a parques o lugares de actividades que impliquen movimiento.

Tecnología. Dejarlos frente a la televisión, el iPad o el celular, los distrae, pero no están trabajando la relación padre/madre e hijo, y si no realizan ejercicios de estimulación, se entorpecerá su movilidad.

Aislamiento. Dejar a los niños sólo con adultos, sin jugar con otros chicos, evita que aprendan a socializar y adaptarse.

Padres ausentes. Conviva con sus hijos para que ellos sientan su presencia. Hable con ellos, canten juntos, jueguen, léales un cuento.

Aprendizaje. A manera de juego pueden aprender a tomar objetos y conocer sus texturas, a trabajar en la asociación de colores y formas o a escuchar sonidos e identificarlos.

Fuente: María Josefina Cruz

Compartir

Deja un comentario