Niños sensibles a sabores amargos propensos a rechazar vegetales

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Niños sensibles a sabores amargos propensos a rechazar vegetalesLos niños en edad preescolar sensibles a los sabores amargos serían especialmente propensos a rechazar las hortalizas, según reveló un nuevo estudio. En un experimento con 65 niños en edad preescolar un grupo de investigadores descubrió que aquellos cuyas papilas gustativas eran particularmente precisas para detectar sabores amargos eran menos propensos a comer vegetales.

En algunos casos, esos chicos se negaron no sólo a comer las verduras amargas, como el brócoli o las aceitunas, sino también alimentos más dulces como las zanahorias y los pimientos rojos.

Los resultados de la investigación sugieren que las papilas gustativas ayudan a explicar porqué algunos niños se oponen tan terminantemente a consumir vegetales, informaron los autores del estudio en American Journal of Clinical Nutrition.

En los últimos años los científicos identificaron un gen, bautizado TAS2R38, que controla un receptor de los sabores amargos. Un estudio publicado el año pasado encontró que los niños con ciertas variaciones de ese gen tienen el gusto particularmente sensible, y son capaces de detectar una pequeña cantidad de un componente amargo en el agua.

Cuando los niños del presente estudio fueron sometidos a la misma prueba, el 37% dijo que el agua sabía “asquerosa” o mal, mientras que el resto no pudo distinguir ningún sabor en particular.

Luego, cuando los niños recibieron una variedad de verduras amargas (brócoli, aceitunas y pepinos) y otras más dulces (zanahorias y pimientos rojos) los más sensibles comieron significativamente menos cantidad de los vegetales amargos.

En tanto, mientras que sólo el 8% de los niños que no habían detectado ningún sabor específico en el agua rechazaron todos los vegetales, en el grupo de los más sensibles lo hizo un 32% de los participantes. Entonces, ¿qué es lo que los padres deben sacar en limpio de todo esto?

Según los investigadores, los padres de niños más quisquillosos a la hora de comer deberían reconocer que sus hijos podrían no estar teniendo la misma experiencia de sabor que ellos.

«Los padres deberían intentar no proyectar en sus hijos sus propias preferencias alimentarias”, dijo la doctora Beverly J. Tepper, coautora del estudio y profesora de Ciencias de la Alimentación en la Rutgers University en New Brunswick, Nueva Jersey.

Un padre con menos sensibilidad gustativa que ama el brócoli, por ejemplo, podría tener un hijo con mayor sensibilidad a los sabores amargos que simplemente no disfruta de los vegetales de la misma manera, explicó la investigadora. Sin embargo, eso no significa que los niños con mayor sensibilidad a los sabores amargos estén destinados a rechazar las verduras toda su vida.

«Todos cambiamos nuestras preferencias alimentarias a medida que crecemos y aprendemos«, expresó Tepper, quien destacó que “el impacto de la genética no está tallado en piedra”.

En cuanto a si hay una solución más inmediata para la sensibilidad a los gustos amargos, el asunto no queda claro.

Una salsa sabrosa puede convertir los vegetales en más apetecibles para un niño sensible, pero mojar las verduras de alguna manera puede no ser la opción más nutritiva, comentó Tepper.

Servir los vegetales cocidos en vez de crudos podría ayudar, ya que la cocción quita algo del sabor amargo, concluyó la especialista.

Fuente: Reuters

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