Curan insomnio con delfines

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A sus 74 años, María Elena Herrera le teme al agua; no sabe nadar, pero el insomnio que la agobia desde hace un año y sólo le permite dormir de dos a tres horas cada noche, la hizo dejar el miedo a un lado. Era la única forma de experimentar los beneficios de la delfinoterapia.

“Cuando no duermo bien, despierto cansada, de malas, irascible por el cansancio y, usualmente, no soy enojona, soy muy apacible y bromista, por eso me dije: ‘No puede ser que esté así, no voy a durar'”, cuenta antes de entrar al agua para dejarse apapachar por uno de los dos delfines que se usan para la terapia en el Acuario Aragón. Es su tercera sesión.

Además del insomnio, María Elena padece ansiedad desde hace algunos meses.

Vive sola y siempre está atenta a los ruidos que hay a su alrededor.

Cualquier ruido me sobresalta; mi compañero es un french poodle, y, aunque sé que no es nada porque mi perro no ladra, me da miedo que alguien entre, también dejé de salir sola a la calle porque todo me da miedo”, narra.

Aunque los primeros usos de la terapia asistida con delfines se enfocaron a niños con algún padecimiento neurológico, en los últimos años, psicólogos de la empresa Convimar la están aplicando para adultos con trastornos de sueño, estrés, depresión y ansiedad.

Los resultados, que sólo se han medido de manera cualitativa a través del testimonio de los pacientes, revelan que, después de la primera sesión, la calidad del sueño mejora, experimentan un sueño más reparador y, por lo tanto, su estado de ánimo mejora.

María Elena asegura que ése ha sido su caso tras las dos primeras sesiones: “He estado más relajada, me ha dejado de doler un poco la cabeza, he podido dormir más porque me acuesto a las 11, me duermo como a las 12 y despierto a las 4”.

El método

A todo paciente que recibe terapia en Convimar, antes de interactuar con los delfines, se le valora física y psicológicamente y se le somete a una polisomnografía para registrar el estado en que se encuentra antes de recibir la terapia.

Tras las seis sesiones, de 15 minutos cada una, y con la frecuencia determinada por los especialistas, se le hace otra polisomnografía para medir los efectos reales sobre su calidad de sueño, explica Mitzi Pérez, coordinadora de la terapia en el Acuario Aragón.

El costo es de alrededor de 10 mil pesos, pero se dan becas previo estudio socioeconómico.

Fuente: Parque Marino Atlantis, Tel.: 5516 7570 y Acuario Aragón, Tel.: 5751 6738

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