Las cicatrices también te marcan emocionalmente

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Las cicatrices, además de impactar en la comodidad física y funcionamiento de quien las padece, también afectan en el bienestar emocional y en su desarrollo social. La mejor manera de tratar una cicatriz es rehabilitarla también a nivel emocional.

Propician enojo, tristeza, miedo, depresión e incertidumbre y, casi siempre, afectan la confianza del paciente. Pueden llegar a tener trastornos de sueño, de ansiedad, modificación de la percepción corporal, procesos de depresión.

Cada disciplina es muy importante, pero tratar la depresión es fundamental incluso para disminuir el dolor físico en el paciente.

El paciente con depresión tiene un incremento en el dolor y tiene aumento en la percepción de cada estímulo, por lo tanto, trabajamos con un equipo multidisciplinario.

Las marcas en la piel impactan en su manera de relacionarse con los demás y, con frecuencia, tienden a aislarse.

Algunas personas con cicatrices incluso se niegan a trabajar en empleos donde tengan contacto cara a cara con muchas personas o manifiestan tener problemas en sus relaciones de pareja.

De acuerdo con especialistas, un estudio realizado en 34 pacientes dio como resultado que las personas con cicatrices a menudo se sentían insociables y esta sensación interfería con sus habilidades de comunicación, relaciones personales, vida laboral y actividades de ocio.

Los especialistas coinciden que la prevención y, ante lo inevitable, la atención integral es indispensable.

Fuente: Ma. Concepción Serratos, Walfred Rueda.

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