No dejes que te domine el estrés

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El estrés es uno de los mayores enemigos del desempeño profesional y de la propia calidad de vida.

Aunque de forma temporal es benéfico porque nos permite ponernos en alerta para reaccionar rápido ante una amenaza o un estímulo, estar frecuentemente estresados trae consigo diferentes afectaciones a la salud.

Descubre cuáles son algunos de los principales problemas derivados del estrés, así como técnicas sencillas para mantenerlo a raya en el lugar de trabajo.

Obesidad. Cuando una persona se estresa, el cerebro secreta glucocorticoides, que son hormonas como el cortisol, la hidrocortisona y la adrenalina.

Estas sustancias te ponen alerta: empieza a subir la sangre más rápido para que el oxígeno llegue y seas más eficiente en tus respuestas, pero estar expuesto a altos niveles de cortisol tiene afectaciones, pues esta hormona provoca un aumento de células grasas en el cuerpo.

Ansiedad. El estrés es el principal factor que detona episodios de ansiedad.

Éstos pueden caracterizarse por más sudoración de la normal, pulso y respiración acelerados, músculos tensos, síntomas gástricos como ganas de vomitar o dolor de estómago.

También puede darse como una sensación frecuente de insatisfacción o agotamiento, pese a no realizar actividades extenuantes.

Enfermedades. El estrés crónico está asociado también a enfermedades inmunológicas y cardiovasculares.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 25 por ciento de los 75 mil infartos anuales registrados en México son por estrés.

Otros. También puede provocar falta de apetito o gula y alteraciones en los ciclos del sueño, lo que puede devenir en fatiga crónica y en una afectación física y anímica.

Algunas personas suelen estar de mal humor frecuentemente y se dicen a sí mismas que su carácter es enojón, pero la molestia constante puede ser una señal de que están estresadas.

Puedes combatirlo

Respiración. Respira tres veces de manera profunda en 30 segundos promueve la relajación.

Estiramiento. Levantarse y estirar brazos y piernas. Tocar el pecho con la cabeza y moverla como cuando se dice que no. Esto permite relajar los músculos y activarse de nuevo.

Toma un receso. Dedica 5 minutos a algo que te guste: escuchar una canción, saludar a un amigo, ver un video gracioso o leer un poema, por ejemplo. Cada dos o tres horas se debe tener un pequeño respiro para conectarse con uno mismo y dejar la tarea un momento.

Medita. Para meditar, no necesitas contar siempre con las condiciones adecuadas, como un lugar en silencio o mucho tiempo. Basta con que dediques un minuto al día para cerrar los ojos, relajar la mente, concentrarte en tu respiración y relajarte.

Fuente: Dulce Soto

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