Muchas personas no sólo se dan cuenta de que poseen muchas cosas que no necesitan, también notan de que sin esos ruidos materiales se enfocan en lo que les hace realmente felices.

Antes de la pandemia, habían personas que no se perdían ninguna venta de rebaja de su tienda de ropa preferida. Aprovechaban las ofertas para comprar las tendencias del momento, aunque no necesitaran prendas nuevas.

Durante el confinamiento, muchos nos dimos cuenta que más de la mitad de nuestro armario está intacto, incluso con ropa nueva. Por lo cual vale la pena reflexionar sobre cuántas de las compras que normalmente realizamos son sólo por costumbre o por buscar una falsa aceptación social.

Como todo en nuestra vida, se trata de la influencia por el consumismo.

Se explica que alejarse del consumo para vivir una vida sencilla no es, necesariamente, sinónimo de felicidad.

Lo que ocurre, dicen, es que cuando una persona se libera de distracciones y se queda sólo con lo que realmente le importa abre un espacio para la reflexión personal. Eso es lo que puede ayudarle a ser feliz.

Nos da la oportunidad de redirigir nuestra vida hacia otros aspectos que son mucho más importantes que la acumulación de logros, de dinero, de cosas. Nos da la oportunidad de reflexionar más sobre lo que somos.

Lo que nos permite liberarnos de esta sociedad de consumo y de competencia sería la libertad de poder vivir nuestras vidas acorde a lo que nosotros realmente queramos ser y no lo que nos impongan.

Si estás en el proceso de llevar un estilo de vida más sencillo, éstas son algunas recomendaciones:

  • No te agobies ni te obligues a sacar cosas
  • Pregúntate: ¿qué es importante para tu felicidad?
  • Escribe tus reflexiones para que se queden grabadas
  • Busca liberar espacio en otras áreas de tu vida
  • Dialoga con otras personas sobre el tema

Fuente: Félix López

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