El amor romántico, el matrimonio para toda la vida, la monogamia y la maternidad ya no son una meta en la vida para muchos jóvenes.

El libro «El Fin del Amor» aborda estos cambios culturales y sociales en las relaciones de pareja en el siglo 21.

A partir de preguntas trata de formar un mosaico con elementos de la historia, la filosofía, la antropología, pero sobre todo es una mirada hacia el presente y el futuro.

Si hay una tesis en el libro es que nuestras relaciones están condicionadas históricamente y económicamente, y cuestionar eso es valioso.

La autora observa cambios palpables en la sociedad: cada vez es menos obligatorio tener una pareja, la base de una relación es la elección libre, y eso ya es muchísimo, porque hace no mucho tiempo había una presión social muy fuerte para estar en pareja.

El motivo de una pareja no era solamente el amor y el deseo, sino que era la forma de hacerse adulto en nuestra cultura. Ahora, en cambio, hay otras formas de hacerse adulto, digamos que la motivación tiene que ser el deseo libre, lo cual es muy difícil. Dicho de otro modo: por qué ponerme en pareja si no es obligatorio, ahora tiene que surgir de un deseo, y el deseo siempre es una cosa complicada.

Se resalta también que hoy la base de los vínculos, y que no lo fue siempre, son los horizontes de honestidad e igualdad, algo que no importaba tanto hace 30, 40 o 50 años.

Parejas que eran desiguales, en las cuales el marido tenía 50 amantes era más o menos aceptable. No que las mujeres que vivían esa vida lo disfrutaran, para nada, y hoy eso es inaceptable porque es desigual y deshonesto. Así que eso es un cambio muy grande.

Más que creer menos en el matrimonio, los jóvenes ahora conocen más la debilidad y límites que tienen. Y la gente de su edad, en casi todos los países occidentales, lo ha aprendido en carne propia: ya no es extraño que tengan padres divorciados.

La relación de los jóvenes con la maternidad también es abordado. Está documentado que las mujeres tienen menos hijos o los tienen más tarde, porque, evidentemente, ya no es obligatoria la maternidad.

Lo que le parece positivo a la autora es que eso ya no sea una tragedia. Incluso, si se tienen muchas ganas lo pueden tener solas, pero quizá no tengan ganas de tenerlo así. Y, en otra época, ser soltera era visto como estar condenada a la infelicidad.

También hay que considerar que los cambios sociales son procesos que a veces duran 50 años.

Las redes sociales y las citas

Ligar en redes sociales es casi igual que en cualquier bar, dice la autora. No es muy distinto Instagram a un bar: veo un chico que me gusta, empiezo a tirar señales y espero a que me responda. Tiene una dinámica quizá un poco distinta, pero en el fondo es lo mismo.

A veces la ansiedad que nos producen las redes sociales es muy parecida a la que siempre produce el coqueteo.

Además, ahora nos emparejamos más tarde o tenemos muchas parejas. A veces es difícil conocer a alguien, por ejemplo, a los 30 o 40 años, porque ya no vamos a la universidad, ¿de dónde saco gente nueva?

Fuente: Tamara Tenenbaum

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