En torno a los adultos mayores se han creado una serie de mitos que, de tanto repetirse, ya se aceptan como verdades absolutas, cuando en realidad nada de lo que se dice es cierto.

Que los adultos mayores representan una carga, que no pueden cambiar sus hábitos, que ya no pueden trabajar y que su vida sexual terminó son mentiras que debemos echar abajo, afirma Linda Nacif, especialista en temas relacionados con el envejecimiento.

«Se cree que nos vamos a degenerar, que nadie nos va a querer, que vamos a ser un estorbo, incluso que tenemos mal olor, pero si nos cuidamos y nos sentimos bellos, sexys y vitales nada de eso será cierto, y ese es un trabajo de tiempo completo», expresa.

La psicóloga estadounidense de 65 años asegura que la edad cronológica (la que aparece en el acta de nacimiento) tiene muy poco que ver con la edad biológica (que se mide a partir del funcionamiento correcto de los órganos), pues todo depende de nuestro estilo de vida.

La escritora y conferenciante explica cuáles son los siete mitos sobre el adulto mayor y cómo podemos romperlos.

1 Los adultos mayores no pueden seguir creciendo con calidad

«Esto es mentira, pues todas las enfermedades después de los 50 años tienen que ver con malos hábitos que se realizaron de manera crónica, como la mala nutrición, falta de ejercicio, el estrés o el tabaquismo», comenta Nacif.

Lo que significa que si cambiamos esos hábitos negativos en el estilo de vida es posible evitar la llegada de enfermedades degenerativas y mantener el control de nuestra salud.

2 No pueden revertir su edad biológica

«Podemos renovarnos a cualquier edad y entre más pronto comencemos, alcanzaremos más rápido el camino hacia una vida mejor, saludable y larga, y un claro ejemplo soy yo, que tengo una edad biológica de 50 años a pesar de que mi edad cronológica es de 65 años», expresa.

¿Y cómo se puede revertir la edad biológica? La autora de Brinca y la Alegría te Seguirá detalla que es posible lograrlo haciendo ejercicio, comiendo sanamente y disminuyendo los niveles de estrés.

3 No pueden conseguir el equilibrio en la vida

«Al contrario», señala la especialista, «lograr el equilibrio es más fácil para la gente mayor, porque tenemos más tiempo para organizar nuestra vida».

Si se aprende a equilibrar la alimentación, el tiempo, la salud y las emociones es posible mantenerse en forma, aprender un idioma, salir de vacaciones, tomar clases de baile o servir como voluntarios en alguna asociación.

4 No se puede vivir más de lo que genéticamente se está programado para hacerlo

Tal vez esto sea verdad, dice la experta, pero si no cambiamos los malos hábitos en el estilo de vida podemos adelantar el proceso.

Quizá no se puede tener el control sobre el envejecimiento, pero sí se puede tener un control total de nuestro crecimiento biológico.

5 No son capaces de tomar decisiones por sí solos ni de cambiar los malos hábitos

Durante toda su vida los adultos mayores han tomado decisiones sin la ayuda de nadie y en esta etapa no tiene porque ser la excepción, pues son esas pequeñas decisiones que se toman a diario las que determinarán la calidad de vida.

En cuanto a los malos hábitos, por supuesto que es posible cambiarlos, dice la escritora, pero es un proceso que se debe hacer paso a paso y no intentar cambiar la vida drásticamente, pues son los pequeños y consistentes cambios los que harán la diferencia.

6 Los adultos mayores no son capaces de disfrutar del sexo

«No hay un mito más grande que ese, porque si nos permitimos la intimidad se puede disfrutar del amor con una sexualidad más madura, pues la mujer es capaz de tener orgasmos hasta los 90 años», asegura.

En esta etapa ya no hay tanta prisa, hay más tiempo para disfrutar el juego erótico, lo que hace al encuentro sexual un acto más placentero.

7 Los viejos no tienen opciones

«Por supuesto que tenemos opciones. Es más, desde el momento en que nos levantamos hasta la hora de dormir estamos tomando decisiones. Todo se puede hacer, sólo depende de si tienes ganas de hacerlo».

Los adultos mayores tienen el poder de decidir qué quieren comer, a dónde quieren ir y qué actividades quieren realizar durante el día, siempre y cuando ellos así lo quieran, sólo es cuestión de que se atrevan a elegir estas opciones.

También pueden trabajar, porque la poca productividad que se le atribuye a los ancianos es otro gran mito. Quizá no puedan trabajar tan rápido como solían hacerlo, pero tienen más experiencia, comenten menos errores y lo hacen con una mejor calidad.

Fuente: Linda Nacif

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