En un fenómeno que paradójicamente se ha hecho viral, los gobiernos de diversas latitudes han iniciado una ofensiva legislativa contra el uso de dispositivos móviles y redes sociales entre los menores de edad.
Lo que comenzó como una medida de protección aislada se ha transformado en una política pública de alcance internacional que busca mitigar un fenómeno que especialistas y líderes políticos consideran una crisis de salud mental y adicción digital.
Esta tendencia ha cobrado una relevancia sin precedentes. Las medidas para prohibir el acceso de los adolescentes más jóvenes a las redes sociales en Europa y Asia se están volviendo virales.
Lo que comenzó como una apuesta regulatoria aislada por parte de Australia el otoño del 2025 se ha extendido a más de una docena de capitales, donde los líderes están aprovechando las cuestiones planteadas por el uso de las redes sociales por parte de los niños para atraer a los padres de todo el espectro político”, indica el diario en un artículo publicado esta semana.
Esta reacción surge como respuesta al deterioro de la salud mental adolescente, del cual se culpa directamente a la “epidemia de adicción a las pantallas”.
Australia lideró el movimiento al bloquear el acceso a menores de 16 años, obligando a plataformas como Meta, TikTok y YouTube a desactivar millones de cuentas. El impacto ha sido tal que la Ministra de Comunicaciones australiana, Anika Wells, afirmó que con esto los padres “pueden estar seguros de que sus hijos pueden recuperar su infancia”.
En Europa, el tono de la confrontación con las empresas tecnológicas ha escalado. El Primer Ministro británico, Keir Starmer, fue enfático en el tema.
“Aportaremos nuevas competencias que nos permitirán tomar medidas drásticas contra los elementos adictivos de las redes sociales, detener la reproducción automática y el desplazamiento interminable que mantiene a nuestros hijos enganchados a sus pantallas durante horas. Y si eso significa una lucha con las grandes empresas de redes sociales, entonces adelante”, manifestó.
Por su parte, el Presidente francés, Emmanuel Macron, ha cuestionado incluso la validez del concepto de libertad de expresión en estos entornos, señalando que “la libertad de expresión es una auténtica mierda si nadie sabe cómo se te guía a través de esta supuesta libertad de expresión”, refiriéndose al sesgo de los algoritmos.
“Los límites de edad propuestos en países europeos, como el Reino Unido, Francia y Austria, varían, pero en general tienen como objetivo impedir que los niños y los adolescentes más jóvenes accedan a plataformas que ofrecen feeds de videos cortos y publicaciones.
Las nuevas iniciativas reflejan la creciente voluntad política de abordar si el uso generalizado de las redes sociales y los teléfonos inteligentes es el responsable del aumento de la ansiedad, la depresión y las autolesiones entre los adolescentes, y si la mejor manera de hacer frente a estos flagelos es bloquear el acceso de los jóvenes.
Las aplicaciones suelen emplear algoritmos que personalizan lo que ven los usuarios en función de su actividad de visualización, una característica que, según los críticos, atrapa a los jóvenes en entornos online perjudiciales.
Otros citan los posibles efectos negativos del uso excesivo de los teléfonos inteligentes y las notificaciones telefónicas sobre el sueño y el desarrollo cerebral.
Estudios recientes en Estados Unidos y Europa sugieren que la mayoría de los adolescentes utilizan aplicaciones de redes sociales a diario.
En Francia, un informe del Parlamento reveló que alrededor del 93 por ciento de los estudiantes de secundaria tienen cuentas en redes sociales.
En Estados Unidos, la mayoría de los adolescentes de entre 13 y 17 años afirman que visitan YouTube, TikTok e Instagram a diario, y aproximadamente una quinta parte dice que lo hace “casi constantemente”, según el Pew Research Center.
Las empresas tecnológicas, así como algunos grupos defensores de los derechos digitales y de los niños, afirman que las medidas de limitación de edad son instrumentos poco eficaces que probablemente resultarán contraproducentes. Afirman que las prohibiciones privan a los adolescentes de fuentes de conexión, pertenencia y aprendizaje.
Los críticos añaden que la relación causal entre las redes sociales y los problemas de salud mental de los adolescentes sigue sin estar demostrada. Las prohibiciones solo empujarán a los niños hacia aplicaciones más pequeñas con menos protecciones de seguridad”, dijo Jean Gonié, responsable de políticas públicas en Europa, Oriente Medio y África de Snap, propietaria de la aplicación Snapchat, en una entrevista.
Las prohibiciones sólo empujarán a los niños hacia aplicaciones más pequeñas con menos protecciones de seguridad. En algún momento serán contraproducentes porque excluyen a los niños de su vida digital.
Fuente: The Wall Street Journa




