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Los oídos se limpian con los codos

Esta frase no carece de verdad, pues este órgano jamás debería de limpiarse y menos de manera casera. En realidad, la limpieza de los oídos no se debe realizar, al menos que sea muy necesario y por un especialista.

El motivo detrás de esto es que la cera no indica suciedad, como muchos creen, sino que se trata de una secreción creada por las glándulas ceruminosas que protege de infecciones y lubrica.

El cerumen no se produce diariamente en grandes cantidades, sino que es microscópico. Al limpiarlo, lo que hacemos es empujarlo y eso a la larga puede llevar a que se forme un tapón.

Por lo anterior, el uso de cotonetes no es recomendable; aunque suele ser el menor de los problemas, ya que quien ingresa otro tipo de objetos a sus conductos.

Lo único que una persona podría realizar es una limpieza de la parte externa, en la que se cubra el dedo con una tela, preferentemente de algodón.

Si, tras una consulta con el médico, éste determina que hay un tapón, formado tras años, él será quien lo retire. Se realizará con agua tibia a presión, pues cualquier otra temperatura puede causar vértigo o mareo.

Cuando las personas deciden hacer esto en casa, se corren riesgos, desde una laceración de la piel hasta una perforación de tímpano que incluso requiera cirugía posterior.

Por otra parte, la conoterapia, una práctica en la que se coloca una vela hueca encendida en el oído externo, no sólo no funciona, sino que puede ocasionar heridas, como la quemadura del tímpano.

¿Y la natación? El agua que entra generalmente sale sola o es absorbida por la piel, por lo que la sensación de oído tapado tiende a ser momentánea. Sin embargo, si alguien presenta inflamación, puede ser por el cloro, por lo que se recomiendan tapones.

Padecimientos más comunes

Los otorrinolaringólogos enlistan padecimientos que requieren atención médica.

Otitis externa. Infección bacteriana que ocasiona una ruptura en la barrera protectora de la piel, que expone al agua y contaminantes. Los síntomas son inflamación, enrojecimiento y dolor. Se asocia con haber estado en ambientes húmedos o usar cotonetes.

Vértigo. Es la ilusión de movimiento o giros, ya sea de sí mismo o del medio ambiente; se divide en origen central o periférico. El problema se relaciona con la edad, por lo que ocurre con mayor frecuencia después de los 40 años.

Enfermedad de Meniere. Es un trastorno del conducto interno asociado a ataques recurrentes de vértigo espontáneo, precedidos de pérdida de la audición y la sensación de tener el oído tapado. Es causado por la sobreacumulación de un líquido llamado endolinfa.

Neuronitis vestibular. Vértigo intenso con duración de días a semanas. Provoca náuseas, vómito y sudoración sin cambios en la audición. Comúnmente es causado por una infección viral de las vías respiratorias superiores y la inflamación del nervio vestibular.

Neoplasias. Tumores que se localizan en diferentes componentes del oído. La metástasis, en caso de existir en tumores malignos, suele propagarse a las mamas, pulmones, riñones, tracto gastrointestinal, laringe, próstata y tiroides.

Hipoacusia. Pérdida de la audición que puede estar acompañada de un zumbido en el oído e inestabilidad. Su atención requiere audiometría para valorar el grado del padecimiento y el tratamiento recomendado suele ser el empleo de auxiliares auditivos.

Fuente: María Julia Hernández

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