La mitad de las mujeres que deja de fumar en el embarazo recae antes de los seis meses posteriores de dar a luz.

Es sabido que fumar durante el embarazo provoca que el bebé tenga bajo peso al nacer comparado con madres no fumadoras. Pero esto no ha sido una limitante para aquellas mujeres enganchadas sólidamente a la nicotina.

Conocemos de muchos casos en los que el consumo de tabaco se mantiene durante el periodo de gestación.

Una razón importante para dejar de fumar definitivamente y no sólo durante el embarazo es saber que la nicotina degrada la estructura neuronal no solo de la madre, sino del producto lo que más adelante se traduce en déficit de atención e hiperactividad.

Imagine lo que es capaz de hacerle a las neuronas del bebé en formación una sustancia dos veces más tóxica que el veneno de la araña viuda negra y con casi tres veces la potencia del veneno de la serpiente de cascabel administrada de forma regular gracias a la madre fumadora.

La nicotina es un potente tóxico que protege naturalmente a la planta del tabaco para que no se la coman los insectos o los animales, alertó.

Para especialistas, la forma más fácil para dejar de fumar es entender cómo la nicotina crea la necesidad fisiológica de fumar tabaco para poder revertir el proceso con conocimiento de causa.

Fuente: Guadalupe Ponciano, UNAM.

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