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La salud mental en el mundo

La salud mental en el mundoEl 14% de todas las enfermedades en todo el mundo corresponde a patologías neuropsiquiátricas. Sin embargo, más de un tercio de las personas con esquizofrenia y una de cada dos con otro trastorno mental no recibe ningún tratamiento. La revista The Lancet analiza, a través de una serie de artículos, la situación de estos pacientes, los retos por abordar y las posibles soluciones para alcanzarlos.

Con la idea de lanzar una llamada de atención internacional, The Lancet ha reunido una serie de artículos elaborados por especialistas de todo el mundo con el propósito de dar a conocer las deficiencias que existen en torno a la salud mental, además de incentivar tanto a políticos como donantes y profesionales para que ofrezcan más ayudas en la lucha contra estas enfermedades.

Los trastornos neuropsiquiátricos engloban un gran número de patologías que van desde la esquizofrenia o la depresión hasta la adicción alcohólica. Cada año, más del 30% de la población mundial sufrirá alguna enfermedad de este tipo. Sin embargo, existen lagunas terapéuticas en casi el 90% de los países en desarrollo.

Los datos que recogen estos informes en torno a la salud mental son desmoralizadores. A pesar de algunas iniciativas, como las llevadas a cabo por la Organización Mundial de la Salud o su homóloga en Latinoamérica para concienciar sobre la gravedad de estos trastornos, poco se ha hecho para pasar de la teoría a la práctica, según denuncia en uno de los artículos Martin Prince, del Instituto de Psiquiatría de Londres, junto con otros colegas.

La base de otras enfermedades

Prince pone de manifiesto en dicho artículo, titulado ‘No hay salud sin salud mental‘, los numerosos problemas relacionados con las enfermedades psiquiátricas. Además de todas las causas de mortalidad, incluido el suicidio, estos trastornos conllevan un mayor riesgo de desarrollar otros problemas. Un ejemplo son las patologías cardiovasculares que aparecen con más frecuencia entre las personas que sufren depresión, ansiedad o trastorno bipolar.

A esas enfermedades hay que añadir otros síntomas que para los médicos no tienen una explicación lógica, son los denominados somáticos: dolor, fatiga, mareos… o algunos síndromes como el de intestino irritable, la fibromialgia o la disfunción témporo mandibular. Estos trastornos generan cada año grandes gastos, tan sólo en Estados Unidos son responsables de un coste sanitario que alcanza cada año los 256.000 millones de dólares.

En muchos casos el flujo entre enfermedad mental y otra patología es bidireccional, es decir, una depresión puede conducir a otro trastorno o al contrario. Por ejemplo, muchas personas diabéticas desarrollan depresión asociada con alguna de las complicaciones del trastorno metabólico como la retinopatía diabética o la nefropatía.

Por otro lado, los trastornos psiquiátricos están relacionados con un peor cumplimiento de las terapias, y cuando se trata de tratamientos de enfermedades infecciosas, como el sida o la tuberculosis, las consecuencias pueden ser graves como la aparición de un mayor número de resistencias o un peor pronóstico del paciente.

Fuente: elmundo.es

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