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¿Cuál es tu relación con la comida?

“Las penas con pan son menos”, asegura el dicho popular que justificaría el comer de más para aminorar el miedo, la incertidumbre y el aburrimiento en casa por el encierro.

Ante la facilidad con la que se ordena comida a domicilio, o que en cualquier momento del día o la noche se toman papas fritas y galletas de la alacena, han surgido alertas alrededor de la comida.

Están el miedo a subir de peso y el estrés por encontrar recomendaciones para evitarlo.

Es frecuente, sobre todo cuando no tenemos una relación neutral o adecuada con la comida, que la gente ante situaciones que siente no puede controlar, se enfoque en lo que siente que sí puede controlar: ejercicio, comida, peso.

Además de aumentar el consumo de alimentos, el miedo y la ansiedad de estos días pueden provocar que las personas compren más comida que en otras circunstancias.

Es difícil calcular cuánto se puede aumentar en el tiempo que se lleva el confinamiento obligado o cuando éste termine, pero en otros momentos en los que ha dejado de ver a sus pacientes, como la temporada navideña, hay quienes suben de dos a tres kilos.

Más allá de la figura, es importante saber que estos meses pueden ser el detonante de otras enfermedades, comentan los nutriólogos, como sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes.

Otra situación que se empieza a notar es que en su lucha por no ganar peso o no comer de más, algunas personas aumentan el consumo de bebidas alcohólicas.

El mejor consejo para estos días es promover actividades de juego o físicas regulares en familia, tener comidas regulares, el autocuidado, dormir bien y aprender a manejar el estrés.

Ayuda, también, revisar cuál es la relación propia con la comida.

Si mi relación es neutral, la posibilidad de que yo utilice la comida como una manera de lidiar con el estrés es muy baja y, además, refuerza mi autoestima y mi imagen corporal.

Ciertos niveles de estrés pueden hacer que el cortisol y otras hormonas aumenten el riesgo de padecer ansiedad, depresión, problemas digestivos, problemas de sueño y aumento de peso.

Hay niños que pasan meses sin consumir una sola fruta. Están acostumbrados a galletitas, juguitos y demás. Y no es culpa de ellos, muchas veces es el consumo normal en casa. Hay que comenzar a cambiar a snacks que no vengan en empaques, tanto niños como adultos.

  • Recuerda que lo que compres, lo consumirás tú o alguien de tu familia. Evita papas fritas, dulces, jugos y refrescos
  • Consume agua natural
  • Aumenta el consumo de verduras, es un buen momento de aprender a prepararlas de distintas maneras. Recuerda que deben ocupar la mitad del plato
  • Elige carnes magras (pescado, atún, pollo sin piel, pavo). Limita el consumo de carne roja a máximo dos veces por semana
  • Pon atención a la cantidad de carbohidratos que consumes. Dos tortillas de maíz o media taza de arroz o media de frijol es suficiente en una comida
  • Elige grasas saludables como el aceite de oliva, el aguacate y las nueces
  • Los snacks deben ser principalmente fruta
  • Los alimentos saludables no tienen etiqueta nutricional (frutas, verduras, semillas, entre otras)

Fuente: Eva Trujillo, Claudia Suárez.

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