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La crisis de salud mental que experimentamos

La pandemia de Covid-19 también ha impactado en el estado de ánimo y las emociones de muchas personas e, incluso, agravado algunos padecimientos mentales.

Estamos experimentando una crisis de salud mental en este momento, como sociedad, hemos experimentado crisis como huracanes, violencia, terremotos, entre otros.

Estos eventos a gran escala ciertamente pueden afectar a una comunidad. Pero nuestra crisis actual tiene muchas más repercusiones porque las personas están viviendo muchos eventos estresantes al mismo tiempo.

Cada vez que una persona pasa por dos eventos estresantes importantes en un año, se vuelve más vulnerable al estrés emocional excesivo, y corre el riesgo de desarrollar una condición de salud mental diagnosticable.

Además del temor a contagiarse de Covid-19, se suman otros factores que también estresan, como las medidas sociales restrictivas, la pérdida de trabajo, la violencia en las calles, desastres naturales, entre otras.

Lo más alarmante es el gran aumento en los intentos de suicidio, los cuales son cada vez más serios e involucran a más jóvenes.

Estamos viendo personas que de por sí ya luchan con problemas de salud mental, o por falta de apoyo financiero o social, y estas personas vulnerables ahora están cambiando el espectro de problemas de salud mental hacia una enfermedad mental mucho más grave. Generalmente presentan síntomas que son lo suficientemente preocupantes como para requerir tratamiento.

Las personas que antes de la pandemia tenían controlados sus problemas de salud mental, han recaído en algunos síntomas, dado el distanciamiento con los profesionales de la salud mental.

Actualmente se está perdiendo el contacto personal y la conexión entre los pacientes. Perder esta conexión puede desestabilizar a los pacientes, haciendo que el abordaje de este tipo de crisis sea un verdadero desafío.

Además, se está detectando un aumento de casos en las personas que nunca habían tenido problemas con su salud mental.

Personas que no pueden compensar los niveles significativos de estrés que enfrentan en este momento, por lo cual caen en depresión y psicosis.

Muchas veces se trata de personas que ni siquiera se ven a sí mismas como personas que podrían tener problemas con su salud mental.

De hecho, llegan a la sala de emergencias pensando que están teniendo un ataque cardiaco, pero en realidad es un ataque de pánico.

Algunas señales de cuidado

El estrés se puede convertir en angustia. Signos de alerta:

  • Grandes cambios en los patrones de sueño (dormir demasiado o muy poco).
  • Cambios dramáticos en los hábitos alimenticios (comer demasiado o casi nada).
  • Cambios repentinos en tu nivel de actividad (fatiga extrema o hiperactividad e inquietud).
  • Depender habitualmente de una sustancia, como el alcohol o las drogas, para hacer frente al estrés.
  • Pensamientos negativos extremos.
  • Una sensación de estar en «modo de supervivencia».
  • Cuando personas que te conocen bien, te comentan que no pareces ser tú mismo.

Para mejorar tu salud mental

1. ¿Qué estás haciendo en exceso o muy poco?

Manejar el estrés se vuelve más sencillo teniendo estructura y siguiendo una rutina. Si notas que estás en el sofá más de lo habitual, levántate a caminar, busca un tiempo para hacer ejercicio en casa o busca otra forma de mantenerte activo. Si estás inquieto y no puedes concentrarte, haz algo que te calme mentalmente, como yoga, ejercicios de respiración profunda o meditación.

2. Sé consciente de tus pensamientos

Se recomienda documentar tus pensamientos en un diario y reflexionar sobre si alguno parece extremo, demasiado negativo o arraigado en la ansiedad.

Cuando estás ansioso o estresado, tu mente te dirá cosas que son falsas e inútiles. Y esto es un problema, ya que ver el mundo de manera realista es lo que te ayudará a aliviar la ansiedad o la depresión.

Busca un equilibrio reemplazando un pensamiento demasiado negativo por uno que sea más realista. Haz esto cambiando tu pensamiento más negativo con la alternativa más positiva, ubicándote así en un escenario más realista.

3. Reenfoca tu perspectiva

Si pierdes la perspectiva en estado de angustia, hay varias formas de volver a un estado saludable. Por ejemplo, puedes tomarte un tiempo para concentrarte en tres cosas por las que estás genuinamente agradecido, ya sea una puesta de sol, tener junto a un ser querido o el simple placer de la vida.

Además, hablar y conectarte con los demás es una buena forma de recuperar la perspectiva.

Fuente: Corinna Keenmon

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