Un estudio sugiere que ahora, debido a la pandemia de Covid, las personas son menos extrovertidas y creativas, sobre todo los jóvenes.
Asistir a clases, crear primeras impresiones memorables en el nuevo trabajo de oficina o llenar el auditorio de un concierto: muchos eventos sociales que habían sido “ritos de iniciación” para los jóvenes se vieron alterados por la pandemia de coronavirus.
Eso ha hecho que personas se sienta “raros” con las interacciones que se retomaron en la vida real.
Después de dos años de clases en línea, regresaron a las aulas. Y en “zoom” puedes silenciar la conversación, pero no cuando estás rodeado.
Ahora, un estudio sobre la personalidad sugiere que la incomodidad que experimentaron millones de estudiantes no es inusual para la gente de su generación, que se vio forzada a aislarse por las restricciones generadas por la pandemia cuando tenían unos 20 años, una época de ansiedad social para muchos.
El Covid no sólo reconfiguró la manera en que trabajamos y nos relacionamos con los demás, sino que también cambió nuestra forma de ser, según el estudio que también encontró que algunos de los efectos más pronunciados se observaron entre los adultos jóvenes.
Es posible que los rasgos principales de nuestra personalidad se hayan atenuado un poco, de manera que nos hemos vuelto menos creativos y extrovertidos, no tan agradables y menos escrupulosos, según la revista científica Plos One.
Ese cambio es contrario a la forma en que normalmente se desarrolla la personalidad de un adulto joven a lo largo del tiempo, escribieron los autores.
Si los cambios son duraderos, esta evidencia sugiere que los eventos estresantes para toda la población pueden sesgar ligeramente la trayectoria de la personalidad, sobre todo en los adultos más jóvenes, indicó el estudio.
La personalidad tiende a ser bastante resistente al cambio, pero lo vivido con la pandemia mundial pudo afectar a má personas de las que imaginamos.
Los investigadores analizaron cinco dimensiones de la personalidad: el neuroticismo, es decir la tolerancia al estrés y a las emociones negativas; la apertura, definida como la falta de convencionalismo y la creatividad; la extroversión; la afabilidad, o el hecho de ser “confiado y directo”; y la meticulosidad, el grado de responsabilidad y organización de una persona.
Los adultos más jóvenes, principalmente los adolescentes, enfrentaron mayores restricciones en las actividades y experiencias típicas de la juventud.
Y entre individuos menores de 30 años mostraron las caídas más bruscas en la meticulosidad y la afabilidad.
En general, los adolescentes expresaron una perspectiva negativa hacia el futuro y una mayor ansiedad social.
Y es que la conexión, el apego y la interacción con terceros son fundamentales para el desarrollo de la personalidad, pues la identidad y la personalidad aún se están formando en los adolescentes más jóvenes.
Fuente: NYT News Service



