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Una mala posición dentaria puede causarte complicaciones

La mayoría padece, en algún momento de la vida, una mala posición dentaria, que más allá de representar un problema estético puede ocasionar una maloclusión o “dientes chuecos” que afecta la masticación y ello puede desencadenar otras complicaciones.

Y es que una masticación inadecuada puede originar que los dientes se desgasten, fracturen y caigan.

La ortodoncia se creó para modificar la posición de los dientes, siempre con el propósito de que la oclusión sea la mejor. Pero, además, la alineación de los dientes tiene un impacto estético.

Detalla que los brackets son la opción de tratamiento y existen de diversos materiales.

La especialista recomienda a quienes se someterán a este tratamiento revisar que los materiales de los brackets y las marcas sean de primera calidad, y que los ortodoncistas que los atienden sean expertos certificados en la materia.

Además, los expertos deben asegurarse de que la boca del paciente está sana.

De hecho, estos deben de someterse a estudios previos para conocer el tamaño de la raíz; si tienen caries que reparar o si sus encías están inflamadas y hay que sanarlas. Todo esto es crucial antes de empezar con el tratamiento de brackets.

Especialmente si el paciente tiene enfermedades, como gingivitis o periodontitis.

Existen brackets metálicos, de cristal de zafiro, de cerámica; y hay de autoligado metálico o de autoligado estético, es decir, ya no llevan la liga alrededor de los brackets.

Es fundamental que la boca del paciente esté sana porque el uso de brackets representa una agresión para los dientes, por lo que hay que moverlo cuidadosamente y de manera medida.

Si no se miden las fuerzas es posible causar afectación en el diente al perderse hueso o al provocar que la raíz se reabsorba; lo que podría ocasionar perdida de dientes.

Los metálicos son los convencionales y los de cerámica y de cristal de zafiro son transparentes.

Sin embargo, los metálicos de autoligado tienen un mayor efecto de expansión, por lo que si el paciente tiene maxilares muy colapsados, muy reducidos, y los dientes están unos sobre otros, es mucho más conveniente este tipo de brackets.

También hay brackets linguales, los cuales se colocan en la parte interna de los dientes y no se ven. Éstos son más costosos porque son personalizados y el proceso de adaptación para el paciente es un poco más complicado, además de que no todos los ortodoncistas están entrenados en su colocación.

La higiene que el paciente tenga es fundamental, porque los brackets provocan que se acumule más rápido la placa bacteriana.

En promedio, el uso de los brackets es entre año y medio a 2 años.

Menciona que existen otros tratamientos para la alineación de los dientes, como los alineadores, que se recomiendan, por ejemplo, para personas cuya ocupación profesional los limita de tiempo porque sus cambios son dos veces por mes.

Es decir, el ortodoncista también debe evaluar el estilo de vida del paciente para optar por uno u otro tratamiento.

Todo en su lugar

Los dientes superiores deben encajar o ajustar ligeramente sobre los inferiores. Las puntas de los molares deben encajar en los surcos de los molares opuestos.

Los dientes superiores impiden que las mejillas y los labios sean mordidos, y los dientes inferiores protegen la lengua.

Una mala mordida, que recibe el nombre de maloclusión, ocurre cuando el tamaño de la mandíbula superior y la inferior no coinciden.

Cuando la mandíbula superior es más grande que la inferior, la mordida recibe el nombre de sobremordida. Cuando la mandíbula inferior es más grande, recibe el nombre de mordida invertida.

La oclusión dental defectuosa es con mucha frecuencia hereditaria. Esto significa que se transmite de padres a hijos. Puede ser causada por una diferencia entre el tamaño de las mandíbulas superiores e inferiores o entre el tamaño de la mandíbula y el diente.

Esto causa apiñamiento de los dientes o patrones de mordida anormales.
Malos hábitos

La maloclusión también puede ser causada por:

  • Chuparse el dedo.
  • Presionar los dientes con la lengua.
  • Usar chupón después de los 3 años y tomar biberón durante mucho tiempo.

Fuente: Rosa María Moctezuma, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos

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