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Cuando la ansiedad se convierte en un problema

Cuando la ansiedad se convierte en un problema

La ansiedad es un sentimiento difuso de malestar, un sentimiento desagradable de aprensión que muchas veces se acompaña de tensión, anticipación de escenarios de riesgo, muchas veces poco realistas, y diferentes manifestaciones físicas.

Es como una señal de advertencia del cuerpo ante un peligro.

La ansiedad es una de las principales causas de ausentismo laboral en todo el planeta. Y al menos un tercio de la población mundial se verá afectada a lo largo de su vida, incluidos los niños y adolescentes.

Pero, ¿en qué momento aquella «primera» ansiedad, como la preocupación, el miedo o el malestar en vísperas de un acontecimiento importante, se transforma en una «segunda» ansiedad, o mejor dicho, en un problema de salud que afecta tanto que muchos se sienten paralizados al punto de no poder trabajar?

Esto suele ocurrir cuando la respuesta natural a las amenazas o a la incertidumbre se vuelve demasiado intensa o demasiado frecuente, y da como resultado trastornos de salud mental con síntomas como náuseas, dificultad para respirar, pérdida de apetito, insomnio, mareos, sudoración, fatiga, malestar estomacal, latidos del corazón e incapacidad para conocer gente o salir de casa.

Los especialistas aún no están seguros, pero ya tienen algunas respuestas sobre cuándo buscar ayuda, los desencadenantes más comunes, los tratamientos más efectivos y el fuerte vínculo entre los trastornos de ansiedad y otras enfermedades.

Los trastornos de ansiedad rara vez ocurren de forma aislada. Trastornos mentales comórbidos como la depresión y los trastornos por uso de sustancias que ocurren en el 60% al 90% de los casos.

¿Cuándo debería buscar ayuda?

Es necesario mirar más de cerca y buscar ayuda profesional cuando la ansiedad se vuelve constante, afecta la calidad de vida e involucra mucho más que el factor desencadenante.

En términos más concretos, cuando se te hace difícil afrontar y realizar las tareas del día a día, cuando te estresas o te preocupas demasiado por pequeñas cosas o cuando esa sensación de ansiedad (como sentir el estómago apretado) dura días y días.

Eso, además de los síntomas mencionados anteriormente, como cambios de humor, dificultad para concentrarse, sudoración y mareos.

Se habla mucho sobre el impacto que tiene la vida moderna, las redes sociales y la pandemia de covid-19 en la ansiedad generalizada, pero este fenómeno no es nuevo.

Séneca, un filósofo que solía prepararse para lo peor, ya había llamado la atención sobre el comportamiento ansioso en el Imperio Romano.

Tres siglos después, el psicoanalista austriaco Sigmund Freud analizó clínicamente el fenómeno de las crisis de pánico, en un momento en el que aún no existían términos científicos y diagnósticos sobre este problema de salud mental.

Según el Sistema de Salud Pública de Reino Unido, la ansiedad es una reacción natural en el cuerpo humano a menudo vinculada a lo que se llama «pelear o huir» (fight or flight), que es una especie de instinto de conservación de un animal rodeado por depredadores en la naturaleza.

El problema es cuando esto es excesivo y diario.

Y cuando el gatillo que desencadena esta ansiedad excesiva es de diferentes y múltiples naturalezas, como ambiental, genética, psicológica y de desarrollo.

¿Cuáles son los principales tratamientos?

El tratamiento para pacientes con trastornos de ansiedad implica identificar la intensidad y la gravedad de su condición de salud específica.

Las principales formas de tratamiento son terapéuticas (con un psicólogo, psicoterapeuta o psicoanalista), así como psiquiátricas y farmacoterapéuticas (con psiquiatría y psicoterapia).

Pero cada caso es diferente y el mejor tratamiento debe ser definido por el profesional sanitario que acompaña al paciente.

Fuente: Gabriela Bezerra, Antônio Geraldo da Silva

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