Mente Saludable

¿Qué es en realidad estar vivos?

Mientras andaba, de pronto vi una flor silvestre morada que crecía solita en medio de la hierba seca. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo pudiste crecer? No me lo explicaba.

Mientras andaba, de pronto vi una flor silvestre morada que crecía solita en medio de la hierba seca. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo pudiste crecer? No me lo explicaba. Verla me llenó el espíritu. Mientras seguía mi camino, reflexionaba sobre cómo esa flor en realidad era un ejemplo de fortaleza y una metáfora que podía aplicarse a muchas áreas de la vida.

¿Cuánta gente con la que nos encontramos es como la hierba seca? Su energía es negativa, está muerta en vida sin luz en la mirada, no le gusta su trabajo, no le gusta su vida, no le gusta su pareja. Pareciera que vive en una constante lucha. Ignora que con esa actitud está destinada a la frustración.

¿Será difícil ser como esa flor? ¿Ser una persona que honra la vida sin importar en qué circunstancias se encuentre, que florea independientemente de lo que le rodea, como si estuviera consciente de que la responsabilidad de ser feliz es de ella y de nadie más?

¿Qué tienen de especial?

Voltea a tu alrededor y analiza la vida de las personas que han logrado algo y que admiras. ¿Qué las caracteriza? Por fuera se ven igual que todas, mas el secreto está en que su energía es diferente. Saben que su mente es su fortaleza, su poder, la materia prima que compone todo su ser y al fin y al cabo, su vida. Declaran como un hecho lo que quieren que suceda. Y claro, es de esta manera que todas las posibilidades se abren.

Son personas que honran la vida, caminan por ella confiadas y abiertas al éxito. Es difícil escucharlas quejumbrosas o pesimistas acerca de un sueño que quieran lograr. Jamás escucharás de ellas, frases del tipo: “Es que con mi mala suerte…” o “¿Y, si me va mal…?” Sólo piensan y hablan sobre lo que harán, cómo lo lograrán y las razones por las que les irá bien, pareciera que confiaran en una fuerza invisible que los proveyera de todo lo necesario.

Las personas llenas de vida, están alineadas con el cosmos, saben qué quieren, a dónde van y cómo lograrlo. Una vez que sienten la determinación en el cuerpo, se concentran en lo que sí quieren que suceda en su vida. Observa cómo el entusiasmo siempre acompaña sus proyectos; saben ser pacientes. Mi padre decía que la paciencia era la socia que olvidábamos invitar a la fiesta de un nuevo reto o proyecto.

Estar vivo en verdad es encontrar la manera en que sí se pueden hacer las cosas. Y en esa frecuencia, los diversos recursos llegan a manera de “casualidad”; lo que en realidad responde a la ley universal de causa y efecto. Es como meter un pedido al almacén del cerebro, que después es surtido por el universo.

Puedes distinguir a los que están realmente vivos porque saben apreciar y agradecer todo, desde el más mínimo detalle, hasta esa gran fuerza cósmica -que bien puede llamarse Dios- que los acompaña. Suelen ser personas muy generosas y desprendidas que hacen que el dinero circule.

Crean fuentes de trabajo, apoyan causas sociales, son espléndidas sin importar si cuentan o no con lo suficiente. De esta manera abren la puerta a la abundancia por lo que les va bien.

Y por último, estas personas deciden estar y sentirse de lo mejor, procuran el bienestar y confían en la bondad. Es por esto que nos gusta estar cerca de ellas. Nos inspiran, nos motivan a ser mejores personas, no con palabras sino con su energía y ejemplo.

Simplemente, como la flor, nos iluminan.

Fuente: Gaby Vargas

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